
(...) Bueno y... ¿en qué momento decidiste jugarte el punto del buen chico lleno de paciencia?
- Cuando me di cuenta el daño que le hacía verse obligada a elegir.
- Pues, yo creo, simplemente, que te preocupa el hecho de que si la obligaras a elejir de verdad, me elija a mi.
- Eso es verdad en parte -admitió al fin- pero solo en una pequeña parte. En algún momento todos tenemos nuestras dudas.
Jacob suspiró.
- Ya le he dicho todo esto a ella, pero no me cree.
- Lo sé - sonó como si Edward estuviera sonriendo.
- Tu crees que lo sabes todo - masculló Jacob entre dientes.
- Yo no conozco el futuro - dijo Edward, con la voz de repente insegura.
- ¿Qué harías si ella cambia de idea? - preguntó Jacob.
- Tampoco lo sé.
- ¿Intentarías matarme?
- No.
- ¿Porqué no? - el tono de Jacob era de burla.
- ¿De verdad crees que buscaría hacerle daño de esa manera?
- Si, tienes razón. Pero algunas veces...
- ...te resulta una idea fascinante.
- Exactamente - admitió al final.
- ¿Y si al final decidiera que me quiere a mi? - le desafió Jacob -. De acuerdo, es una idea muy remota, te concedo eso.
- La dejaría marchar.
- ¿Sin más? ¿Simplemente así?
- En el sentido que nunca le mostraría lo duro que sería eso para mi, si, pero me mantendría vigilante. Mira, Jacob, también tu podrías dejarla algún día, tampoco tu tendrías opción. Siempre estaría esperando para sustituirte y me moriría de ganas de que eso sucediera.
