Ella volvió la cabeza, sonriente, le guiñó un ojo, y volvió a mirar al frente. El se sintió transportado a aquellas tardes vividas con ella en rincones solitarios, que le parecían muy lejanos; siempre le habían parecido demasiado maravillosas para ser cierto, como si hubiera estado robandole horas de una felicidad insólita a la vida de una persona normal..