Hay veces que me voy sintiendo solo, porque conozco esa sonrisa tan definitiva. Esa sonrisa que a mi misma me abrió tu paraíso.
Dicen por ahí que con cada hombre hay una como tú. Pero mi sitio lo ocuparás con alguna, igual o mejor que yo, lo dudo. ¿Por qué esta vez agachas la mirada?
Me pides que sigamos siendo amigos. Amigos ¿para qué? maldita sea. Yo a un amigo lo perdono, pero a ti te amo.
Hay una cosa que yo no te he dicho aún. Que mis problemas sabes que se llaman Tú. Solo por eso tú me ves hacerme la dura, para sentirme un poquito más segura.
Y si no quieres ni decir en qué he fallado, recuerda que también a ti, te he perdonado, en cambio tu dices: Lo siento, no te quiero, y te me vas con esta historia entre tus dedos.
