Así soy: extremista hasta límites insospechados. Siempre pienso que la gente me quiere abandonar o engañar o simplemente desconfia de mi. Ese 'Gorda, nunca me vas
a perder' era el sustento con menos sentido que alguna vez me hubiese sostenido. Sabía que era una frase mentirosa para cambiar de etapa, es decir, para dejar de llorar. Pero, de todas maneras, era lo único que me quedaba. Esa frase era mi único sustento. Además, amo congelar frases.
Suponía en ese entonces, o quería suponer, que frases como aquellas no tenían fecha de caducidad.
