Desde chica, sin que nadie me lo explicara, aunque todos me decían que no, entendí que iba a estar sola y asumí que estar sola cuesta mucho, duele el cuerpo, enferma; que no tener en quien apoyarse pesa y duele. Me di cuenta rápido de que los cuentos infantiles que terminan bien son solo cuentos. De chica intuí que hay que confiar poco, y en pocas personas; ahora comprobé que hasta tu mejor amigo, que hasta el hombre de tu vida puede traicionarte. Que los humanos solo somos humanos, y por eso decepcionamos.
Ahora pienso que si alguien me lo hubiera dicho desde el principio hubiera sido más cautelosa. Hubiera confiado menos, y me hubiese dolido menos.. Pero no hubiera aprendido nada.