Supongo que prefiero hacer las cosas sin ayuda. No me gusta que me molesten, que alboroten mi concentración.
Aprecio más que nada mi vida interior, mi exquisito mundo privado, aquel que, aunque quisiera, no podría explicar. Es tan fructífero, es de tantos colores, de tantos matices, que no se podría entender la dimensión ni la importancia que yace en él.

arre china