Tengo un tema con el abandono, pero si hay algo que me cuesta más que el abandono es el reemplazo. Palabra fuerte, si las hay. Ser abandonado es desprenderse de un lazo, desajustarse el cinturón, sentirse inseguro.
En cambio, el reemplazo es aún peor. Es un bosque sin neblina, donde claramente veo que no sólo me han dejado a un lado, sino que lo hicieron por un propósito o por una persona. Que me abandonen y se retiren con las manos vacías, bien, podría entenderlo; pero que me abandonen para irse con otra persona, jamás. No voy a poder entenderlo y no lo entiendo, ni quiero. El reemplazo es sinónimo de sofocación, de que me puedo morir inmersa en convulsiones sin remedio alguno.