El dolor es como hundirse, como ser enterrado. Estoy entre unas aguas del color pardo de las tierras removidas. Me ahogo con cada respiración. No hay nada de donde agarrarse, no tiene fin, no existe ningún asidero. No puedo hacer nada más que dejarme ir.
Dejarme ir. Sentir alrededor mi peso, como me aprietan los pulmones, la presión baja. Dejarme ir más profundamente, no hay nada más que el fondo. Nada más que el sabor a metal y los ecos de los recuerdos y los días que parecen oscuridad.

